{# Datos estructurados: sin esto Google no sabe que es un articulo, quien lo firma ni cuando se escribio, y tarda mucho mas en posicionarlo. #}
← Guías para talleres

Revisión pre-ITV en el taller: qué mirar, cuánto cobrar y cómo venderla

Guía 3 de agosto de 2026 7 min de lectura

La revisión pre-ITV es una inspección previa que hace el taller para detectar y corregir los defectos que harían que el vehículo saliera desfavorable de la estación. Bien montada, es uno de los servicios más rentables que puede ofrecer un taller pequeño, porque el cliente llega con una fecha límite y una motivación clara.

Mal montada, es media hora regalada que no acaba en factura.

Por qué el pre-ITV tiene sentido ahora

En 2025, según AECA-ITV, el 81% de los vehículos que se presentaron a inspección la pasaron favorablemente. Dicho al revés: casi uno de cada cinco se fue con un desfavorable, tuvo que reparar y tuvo que volver.

Volver cuesta dinero y tiempo al cliente: la segunda inspección, el desplazamiento, y en muchos casos un día de trabajo. Evitarle eso vale dinero, y el cliente lo entiende sin que se lo expliques dos veces.

Además, los coches llegan cada vez peor. AECA-ITV señala que retrasar la inspección más de un año aumenta hasta un 65% la probabilidad de que aparezcan defectos graves o muy graves, y que los vehículos con seis a doce meses de retraso presentan un 51% más de defectos graves. Con un parque de 14,6 años de media, el pre-ITV deja de ser un chequeo simbólico y se convierte en una fuente real de intervenciones. El detalle de por qué uno de cada tres coches no pasa la ITV a tiempo explica de dónde sale ese trabajo.

Antes de dar una fecha por teléfono, ten a mano la tabla de periodicidades: está en cada cuánto hay que pasar la ITV.

Los puntos que más rechazos provocan

No hace falta reproducir la inspección completa. Con los grupos que concentran la mayoría de los desfavorables cubres casi todo:

Alumbrado y señalización. Es el rey de los rechazos y el más barato de arreglar. Cruce, carretera, posición, matrícula, intermitentes, emergencia, freno, tercera luz, antiniebla, marcha atrás. Y reglaje de faros, que se pasa por alto constantemente.

Emisiones. Gasolina: CO y lambda. Diésel: opacidad. Un coche con el testigo de motor encendido va a dar problemas. Si tiene la MIL encendida, resuélvelo antes: en muchos casos es motivo de defecto por sí solo en vehículos con OBD.

Frenos. Eficacia total, desequilibrio entre ruedas del mismo eje y freno de estacionamiento. El freno de mano de los coches con muchos años es un clásico de desfavorable.

Neumáticos. Profundidad mínima de 1,6 mm, ausencia de deformaciones y cortes, y medidas que coincidan con la ficha técnica. Este último detalle pilla a mucha gente que ha montado lo que había.

Dirección y suspensión. Holguras en rótulas, bieletas y silentblocks. Amortiguadores en el banco.

Carrocería y elementos de seguridad. Escape sin fugas, limpiaparabrisas y lavaparabrisas funcionando, espejos, cinturones, claxon, estado del parabrisas en el barrido del limpia.

Documentación. Permiso de circulación y ficha técnica. Y aquí el punto que más disgustos da: reformas no legalizadas. Enganche de remolque, llantas distintas, suspensión modificada, escape cambiado. Si el coche lleva algo que no está en la ficha, díselo antes de que vaya, no después.

Cuánto se tarda de verdad

Entre 30 y 45 minutos si el coche está en el elevador y trabajas con una lista cerrada. Si te pones a diagnosticar todo lo que veas, se te va a la hora y media y pierdes dinero.

La disciplina aquí es la misma que en cualquier otro servicio de tiempo cerrado: lista, cruces, informe. Lo que aparezca fuera de la lista se anota y se presupuesta aparte.

Cómo ponerle precio

Tres modelos, y los tres funcionan según cómo trabajes:

Cobrarla aparte. Un importe cerrado por la revisión, con el informe. Es lo más limpio y lo que más respeta tu tiempo. El riesgo es que el cliente que solo busca el chequeo se vaya a reparar a otro sitio.

Gratis con la reparación. La revisión no se factura si el cliente hace en tu taller las reparaciones que salgan. Convierte mejor y es el más habitual en talleres pequeños. El riesgo es el cliente que se lleva el informe y se va.

Incluida en un pack ITV. Revisión, reparación de lo que salga y gestión de la cita en la estación, con precio cerrado por la parte de revisión. Es el que más valor percibido tiene porque le quitas al cliente todo el marrón.

Elijas el que elijas, el informe se entrega siempre por escrito, con los puntos comprobados y el resultado de cada uno. Cuesta cinco minutos y es lo que convierte una revisión en un presupuesto. Un cliente que se lleva un papel con “amortiguadores traseros al límite” vuelve. Uno al que se lo dices de palabra en el mostrador, no.

El error que arruina el servicio

Prometer que el coche va a pasar. No lo prometas nunca.

Tú compruebas lo que se puede comprobar con tus medios. La estación tiene bancos calibrados y criterios propios, y un mismo amortiguador puede darte un valor aceptable a ti y quedarse corto allí. Lo que ofreces es reducir mucho la probabilidad de un desfavorable, no una garantía.

Dilo así de claro desde el principio. Si prometes y falla, has perdido al cliente y te va a costar dinero rehacerlo.

Cómo llenar el foso de pre-ITV

Este es el punto que separa a los talleres que tienen el servicio en un cartel de los que lo tienen en la agenda.

El cliente no se despierta pensando en el pre-ITV. Se acuerda de la ITV cuando faltan cuatro días, y entonces ya no hay tiempo de revisar nada: va directo a la estación y cruza los dedos.

Para vender pre-ITV tienes que llegar antes que esa fecha. Tres semanas antes, concretamente. Y para llegar antes tienes que saber a quién le toca y cuándo, lo cual significa tener las matrículas de tus clientes con sus fechas y mirarlas todas las semanas.

Es exactamente lo que explicamos en cómo avisar a tus clientes antes de que les caduque la ITV: el aviso a 21 días es el que abre la puerta al pre-ITV. Sin aviso, el servicio existe pero no se vende.

Qué hacer con el desfavorable ajeno

Hay una segunda vía de captación que casi nadie trabaja: el cliente que ya ha ido a la estación y ha salido con un desfavorable. Tiene un papel en la mano con los defectos listados, una fecha límite para volver y ninguna ganas de investigar. Si eres el taller que le resuelve eso rápido y le devuelve el coche a tiempo para la segunda inspección, has ganado un cliente.

Lo desarrollamos en qué hacer si un cliente llega con la ITV desfavorable.

Resumen

  • Lista cerrada de puntos, 30-45 minutos, informe por escrito siempre.
  • Alumbrado, emisiones, frenos, neumáticos, holguras y documentación cubren la mayoría de los rechazos.
  • No prometas que va a pasar.
  • El servicio se vende avisando tres semanas antes, no con un cartel en la puerta.