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Uno de cada tres coches no pasa la ITV a tiempo: qué significa para tu taller

Guía 3 de agosto de 2026 6 min de lectura

Más del 30% de los vehículos obligados a pasar la ITV en España no la pasaron en 2025. Es un dato de AECA-ITV, la asociación de entidades colaboradoras de la administración en inspección técnica, y lleva creciendo desde 2017: un 11% más que entonces.

Tres de cada diez. En un país con 46.426 talleres y un parque que envejece cada año, esa cifra es un mapa del trabajo que no se está haciendo.

Qué hay realmente detrás del 30%

Es fácil leer ese número y pensar en gente que se salta la ley a propósito. No es así, o no mayoritariamente. Los perfiles que componen ese tercio son bastante identificables:

El que se le pasó la fecha. Con diferencia el grupo más grande. La ITV vence en marzo, en marzo tenía otras cosas, y en julio se da cuenta al ir a renovar el seguro. No hay intención, hay despiste.

El que sabe que no la va a pasar. Tiene el testigo de motor encendido desde hace ocho meses, o sabe que los amortiguadores están para cambiar. Retrasa la inspección porque retrasar la inspección es retrasar la factura. Este es un cliente de taller esperando a que alguien le dé una cifra.

El que tiene el coche parado. Segundo vehículo, coche de un familiar, furgoneta que solo se usa en verano. No circula, así que no le corre prisa. Sigue contando en las estadísticas.

El que ha decidido que el coche no lo vale. Un vehículo de 22 años al que le calcula 800 € de reparaciones y 40 € de inspección. Está esperando a que se muera del todo.

Los tres primeros grupos son clientes potenciales tuyos. El cuarto también, aunque de otra manera: muchas veces la reparación es más barata de lo que se imagina y nadie se lo ha dicho.

Los que llegan tarde llegan peor

Este es el dato que más te interesa de todo el informe de AECA-ITV, y el que casi nadie destaca:

  • Retrasar la inspección más de un año aumenta hasta un 65% la probabilidad de que se detecten defectos graves o muy graves.
  • Los vehículos con seis a doce meses de retraso presentan un 51% más de defectos graves o muy graves que los que van en plazo.

Para un taller esto se traduce directamente en ticket medio. Un coche que llega en plazo suele ser una revisión y poco más. Un coche que lleva año y medio sin inspección es una intervención de varios grupos: frenos, suspensión, emisiones, alumbrado.

No es una casualidad estadística. Es que el mismo dueño que no lleva el coche a la ITV tampoco lo lleva a mantenimiento. La ITV es un indicador de comportamiento, no solo un trámite.

El parque juega a tu favor

Los datos de ANFAC de febrero de 2026 completan el cuadro: la edad media del turismo español es de 14,6 años, y el 29,3% del parque supera los 20 años —9,28 millones de vehículos, un 7,2% más que el año anterior.

Todos esos coches, al superar los 10 años, están en régimen de ITV anual. Cada uno tiene una cita obligatoria cada doce meses, y cada una de esas citas es una oportunidad de que pase antes por un taller.

Un parque viejo es malo para el fabricante y bueno para ti. Es literalmente tu mercado.

Por qué ese trabajo no llega a tu taller

Aquí está el problema. El trabajo existe, está identificado y es recurrente. Pero no entra solo.

El cliente que se ha despistado con la fecha no va a acordarse por ciencia infusa. El que sabe que no va a pasar no va a llamar para pedir una factura. Y el que tiene el coche parado no piensa en ello hasta que lo necesita, normalmente un viernes por la tarde.

En todos los casos, alguien tiene que dar el primer paso, y ese alguien tiene que ser el taller. No hay un canal por el que ese trabajo llegue solo.

El Libro Blanco del Taller de CONEPA da la medida del problema: solo el 23% de los talleres usa plataformas de recepción de vehículos y un 20% ni se plantea tener un sistema de gestión. La mayoría del sector no tiene forma de saber a quién le toca la ITV el mes que viene, porque esa información está en facturas de papel y en la cabeza del jefe.

Cómo capturarlo

Hay tres movimientos, en orden de facilidad:

1. Avisa a tu cartera antes del vencimiento. Es el más fácil y el de mejor retorno. Ya tienes los datos, solo hay que mirarlos con antelación. Está desarrollado en cómo avisar a tus clientes antes de que les caduque la ITV.

2. Ten un servicio de pre-ITV con el que responder. Que cuando el cliente conteste “pues sí, se me pasó”, tengas algo concreto que ofrecerle y no solo un hueco en la agenda. Lo tienes en revisión pre-ITV: qué mirar y cuánto cobrar.

3. Persigue a los dormidos. Clientes que pasaron por tu taller hace dos o tres años y no han vuelto. Muchos están en el 30%. La forma de trabajarlos está en cómo recuperar clientes que llevan años sin volver.

Un cálculo que puedes hacer hoy

Coge tu fichero. Cuenta cuántos vehículos distintos han pasado por tu taller en los últimos tres años. Pongamos que son 400.

Si el 30% está fuera de plazo, hay 120 coches en tu propia cartera circulando ahora mismo con la ITV vencida o a punto de vencer. No son clientes hipotéticos: son gente que ya te conoce, que ya te ha pagado y que tiene tu teléfono.

Con un ticket medio de intervención de 200-400 €, no hace falta convertir a muchos para que el ejercicio merezca la pena. Y ni siquiera estás vendiendo: les estás evitando 200 € de multa y un posible problema con el seguro, que explicamos en multa por ITV caducada.

El trabajo está ahí. La única pregunta es si alguien en tu taller tiene media hora a la semana para mirarlo, o si conviene que lo mire un sistema.